Héctor Cob: ¨Si no eres un equipo, sin ir todos a una, las cosas no suelen salir bien¨

15 julio, 2020

Desde que a los cuatro años se enfundara la camiseta del Quintanar por recomendación médica,  Héctor Cob (1992) aún sigue con ella puesta, aunque ahora sea como entrenador. Se trata de un hombre de la casa, un auténtico hombre de club con más de trece temporadas como jugador del Quintanar, más de nueve como entrenador y toda una vida vinculado al que es y ha sido su club. Aunque como jugador haya pasado por la Gimnástica Segoviana y Unami, Héctor Cob nunca rompió ese vinculo con nuestro Quintanar.

 

¿Cuáles son esos primeros recuerdos en el C.D. Quintanar? 

Torneo de Belén en Valladolid, un campeonato de alevines a finales de temporada. Fuimos allí a jugar, era la primera vez que salíamos fuera. La experiencia de dormir con tus compañeros, como si fueras al extranjero, sin tus padres. Esa experiencia es mi primer recuerdo fuerte en el Quintanar.

¿Cómo decidió apuntarse a jugar en el C.D. Quintanar?

Yo tenía un problema en las plantas de los pies, y el médico le recomendó a mis padres que hiciera deporte, así que como mi primo Pepe Sanz estaba en el Quintanar, ahí entré. Empezó a gustarme, progresaba y ahí me quedé.

¿Cuál es el mejor recuerdo que guarda de aquellos años?

El que más he podido disfrutar quizá fue el último año en Nacional Juvenil, porque ya eres consciente de todo. Teníamos un grupo muy, muy bueno, casi toda esa gente de ese equipo hemos jugado mínimo en Regional de Aficionados como Mario Cardiel, Sergio Trujillo, Miguel y Kike Llorente, David Martín, Alberto Cámara, Jelux, Quino, Koby, Ramiro… Prácticamente todos hemos jugado a un nivel superior al fútbol aficionado. Y ese año la buena sintonía era total, no conseguimos un puesto relevante, quedamos sexto o séptimo, pero lo que era como grupo era increíble. Esos son amigos para toda la vida.

¿Qué aprendió en esa época dentro de la disciplina del Quintanar?

Sobre todo estabas aprendiendo y evitando otro tipo de tentaciones mientras estabas jugando al fútbol. No salías todos los fines de semana, y pude aprender otro tipo de valores como el respeto, el compañerismo, el saber que todos tenemos que ir a una o la palabra equipo. Al final eso lo marca todo.

¿Le ha servido esa experiencia en los siguientes equipos por los que ha pasado?

Yo creo que sí, sobre todo por eso, por que si no eres un equipo, sin ir todos a una, las cosas no suelen salir bien. Eso nos enseñaban en el Quintanar, que no dependíamos de individualismos, que tenía que valer más el colectivo.

¿Qué mensaje lanzaría a todos los niños que están en estos momentos están jugando en el C.D. Quintanar?

Que el fútbol no lo es todo, que hay otro tipo de valores que es lo que tienen que aprender, el respeto, el compañerismo, el ser mejor persona. No todo es el fútbol. Yo como entrenador, siempre les he dicho «aquí venimos aprender el fútbol, pero no es lo principal». Y eso que hemos alcanzado objetivos y hemos ganado ligas, pero siempre me quedaba con eso, que los niños aprendieran otro tipo de valores. A lo mejor en otros equipos se pretende solo el objetivo de ganar, pero yo al ser profesor, mi idea no es solo que aprendieran fútbol, sino que como personas a largo plazo tengan unos valores.

¿Qué es lo que más le gustaba del C.D. Quintanar?

Era como un grupo social, estábamos muy juntos y se hacían muchas cosas en común. Yo creo que ese concepto se ha abandonado un poco, pero era muy familiar. Era un grupo de amigos que íbamos todos a una, pero eso no solo ha pasado en el Quintanar, pienso que a nivel de todo el colectivo del fútbol ahora se buscan objetivos, fines, ser mejor jugador, ganar…. Yo recuerdo ir a los Multicines Miro que nos invitaban al cine, ya que era patrocinador del club o las fiestas fin de temporada. Una cosa que me inculcaron Alberto y Ángel Miguel, que fueron mis primeros entrenadores,  cuando acababa la temporada nos invitaban a comer y pasábamos el día todos juntos. Yo eso lo he imitado con los niños que entreno, cuando acaba la temporada me los llevaba y comíamos todos juntos. No solamente tenemos que estar juntos a nivel futbolístico sino también fuera de ello para ser una familia.

¿Qué partido nunca olvidará?

El último que jugamos en Juvenil Nacional, por lo que representaba jugar durante trece años con las mismas personas, personas que con las que has crecido y has compartido muchas horas. Ese era el último partido, y nos lo tomamos como «vamos a disfrutar». Fue un Quintanar contra la Ponferradina en la última jornada en la que metí dos goles, que tengo grabado.

¿Cómo tomo la decisión de seguir vinculado al club pero como entrenador?

Una vez que empecé la carrera de Magisterio, a mí me gustan mucho los niños y el fútbol, era la combinación perfecta: niños y fútbol. Así que por qué no intentarlo, y poco a poco me di cuenta que me gustaba más entrenar que jugar, pero llegaba el fin de semana y estaba más nervioso que cuando jugaba, incluso le daba más vueltas a la cabeza que cuando jugaba, en plan «qué puedo enseñar a los niños». Al final tu vocación profesional se juntaba con tu afición favorita, también coincidió un equipo fuerte, que estaban muy unidos, que tenían un alto nivel competitivo y que progresaron mucho, que iban ganando y ganando, y eso ayuda que vayas ganando.

¿Qué ha intentado inculcar a sus jugadores?

Lo que me enseñaron, tanto Ángel como Alberto, que fueron mis primeros entrenadores, todo lo que ellos me intentaron enseñar , no solo el fútbol, el estar todos juntos, ser un grupo de amigos. Cuando éramos medio adolescentes, salíamos entre nosotros antes que con los amigos del instituto. Ese recuerdo quiero inculcar, compañerismo, respeto. El poder competir si vamos todos en la misma dirección. Es como una balanza, tienes que estar equilibrando los valores con la competición, no que una cosa prime sobre la otra.

 


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